PENAS Y ALEGRIAS
Estando yo triste un día,
dolido por la muerte de mi abuela
decidí hacer camino
por ver si caminando pudiera,
que mi pena se olvidara
y mi alegría volviera.
Empecé a caminar hacia arriba,
pero me dolían las piernas
decidí pedirle a Dios,
que fuerza y voluntad me diera.
Yo rezaba padre nuestro, Ave María
y gloria a Dios en la tierra,
entre oración y oración,
probaba hablar con el Señor,
como si caminando conmigo fuera.
Y por cada oración terminada,
más ligeras eran mis piernas
y a mitad del camino
ya no sentía mi pena.
Seguí rezando por el camino,
que a la boca del paso llega,
allí me senté a observar ,
tan espectacular belleza.
De la montaña hacía abajo,
un hermoso sol lucía
y de la montaña hacía arriba
reinaba una nube negra.
Que casualidad que Dios,
me regalara esta lección,
por boca de la naturaleza.
En la vida de los hombres,
hay claridad y tinieblas,
como hay alegrías y tristezas.
No hay que tirarse al vació,
ni precipitarse ante los problemas ,
hay que tener fe y esperanza,
para que después de una pena,
la alegría permanezca.
Autor: Manuel Jesús Rodríguez Medina
No hay comentarios:
Publicar un comentario